|
Padre Nuestro
Padre nuestro no me des la espalda desde el cielo
escùchame, oye mis sùplicas
mira esta tierra de hombres sordos
y de rostros violentos con corazòn de piedra.
Santificado sea el aire que sonrìe en brisa,
del agua que va cantando rìos, mares y cascadas
para calmar la sed y refrescar el cuerpo,
dolosa y dolorosamente contaminados
por los quìmicos
Sàlvanos Padre! de nuestros Polìticos
semidioses y dioses
cambiadores del mundo al depredarlo,
de las mujeres que conciben sin amor
para abortar sus criaturas.
Sàlvanos del sol con oquedades calcitrantes,
de las personas que tiñen sus negros pensamientos
còn màscaras de blanco.
Vènganos ese tu Reino que no tiene sonrisas
sino crisis
hàgase tu voluntad, aunque yo quiera ser mejor
dìa tras dìa, quìtame las espinas
y lìbranos de todo mal, porque es inùtil
en cuanto todo bien se ha consumado
AMÈN.
|